Por MinosnoGriphon.

En mi último Feedback le comenté a franerx que si bien era cierto que en mi entrada ¿Qué importa para que un juego sea bueno?, no mencioné nada sobre soundtrack y efectos de sonido, tampoco lo veía necesario porque no he visto a nadie juzgando la calidad de un videojuego única y exclusivamente por ello, exceptuando juegos enfocados netamente en la música claro está. No obstante, este tema es demasiado interesante como para dejarlo hasta este punto, pues con el apartado sonoro de los videojuegos ocurre algo bastante curioso. Por un lado, vemos cómo los gráficos o la historia reciben más importancia al juzgarse la calidad de un título, mas por el otro, vemos cómo la música de los videojuegos e incluso sus efectos de sonido, trascienden el medio para convertirse en parte de la cultura popular y material para otras producciones, tanto aficionadas como profesionales.

Breve historia del apartado sonoro en los videojuegos:

En sus inicios, la música de los videojuegos se almacenaba aparte en casetes o discos de vinilo, mas por lo costoso de esto y su facilidad de averiarse, se buscaron métodos digitales, empleándose un microprocesador junto a un altavoz.

Durante los 70’s, la música de los juegos era monofónica, empleándose sólo al comienzo de una partida, en una transición o simplemente al inicio. Esto era por numerosas limitaciones de los sistemas de aquél entonces, siendo un problema que se iría superando gracias a los avances de los 80’s, donde tanto el ColecoVision (1982) y la Famicom (1983) demostrarían unas excelentes capacidades sonoras. No obstante, la computadora que inspiraría a muchos programadores y músicos sería:

commodore-64-system

El ordenador personal Commodore 64 fue lanzado en 1982 e incluía el SID, un microprocesador capaz de producir primitivos efectos de filtrado y diferentes tipos de formas de onda. Su relativamente bajo precio, así como su capacidad de usar un televisor común como monitor, lo convirtieron en una alternativa más popular ante otros computadores domésticos.

La música de los videojuegos de aquél entonces se componía con un generador de tonos o síntesis FM. Además compartía el mismo canal de sonido que los efectos, lo cual implicaba que por ejemplo, en un juego de naves, la música se interrumpiera momentáneamente para reproducir el sonido del disparo.

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Compositores notables:

En el pasado, los encargados de componer los temas de los juegos no eran necesariamente gente instruida en las artes musicales, situación que cambiaría durante la segunda mitad de los 80’s con la llegada de compositores tales como Koji Kondo, Koichi Sugiyama, Rob Hubbard, Hirokazu Tanaka, Martin Galway, Hiroshi Miyauchi, Nobuo Uematsu y Yuzo Koshiro. Sin embargo y para efectos de esta entrada, cabe mencionar también a otros grandes compositores que han engrosado la lista tales como Yoko Shimomura, responsable del soundtrack de Street Fighter y Kingdom Hearts, Martin O’Donnell, famoso por su contribución en Halo en los tiempos de Bungie, Matt Uelmen, responsable de la banda sonora de Diablo y a Jeremy Soule, conocido como el “John Williams de los videojuegos”, dentro de cuya obra está la música de Skyrim. A continuación explicaré el motivo de toda esta lista donde seguramente debería haber mucha más gente.

La música de videojuegos en la cultura popular:

Mientras la tecnología para componer OSTs y efectos de sonido para los videojuegos mejoraba con el paso del tiempo, aparecían más talentos y hoy podemos disfrutar de obras sinfónicas y temas tan épicos como los empleados en películas, cosa impensable en los 80’s. Incluso se han empleado canciones de bandas musicales ajenas a los videojuegos en tráilers, en un momento de una misión, disponibles para tocar en un juego musical o acompañando créditos del final de un título. Así podemos oír una canción de Breakin Benjamin en Halo 2 clásico, Space Oddity en un tráiler de Call of Duty, tocar los éxitos de Aerosmith en un Guitar Hero dedicado a la banda, escuchar The Catalyst de Linkin Park en los créditos del Medal of Honor del 2010, etc.

Tal como mencioné al principio de la entrada, también se ha visto que la música de los videojuegos ha trascendido bastante el medio, ahí tienen como ejemplo el tema de Guile que es un meme al igual que el Fus Ro Dah de Skyrim, bandas sonoras como The Black Mages o a los músicos tras las melodías de The Legend of Zelda (vinieron incluso a Chile hace pocos años) dando conciertos como si fuesen una banda de rock famosa o una orquesta de renombre. En esto último cabe destacar cómo el trabajo de ellos es apreciado completamente desde el mundo de la música, quedando su origen de los videojuegos reducido al “¿De dónde viene esta canción?”. Hoy es común encontrarse a gente escuchando One Winged Angel o el tema principal de Halo y sin pudor como antaño ni sabiendo que esas melodías vienen de algún juego siquiera o bien, ni siquiera jugaron dicho juego. ¿Por qué me parece tan increíble esto?

Ignoro cómo hayan sido las cosas en otros países, pero al menos acá habían (y aún hay aunque mucho menos que antes) muchos prejuicios sobre los videojuegos y sobre su comunidad. Tontos, vagos, antisociales, potenciales criminales sin vida eran unos cuántos de dichos prejuicios por parte de la gente ajena a este y los mundos del anime, las caricaturas y los cómics. Olvídense de que fuesen a rescatar aunque fuese lo más superficial del medio, para muchos viejos en su ignorancia y esnobismo, no había trabajo de ningún tipo en los videojuegos. Por lo tanto, escuchar música de algún juego era una suerte de placer culpable y para esos tiempos, pensar en ir a un concierto de música propia de un juego era cosa de…

Obelix Loco

Habría sido como decir: “Voy a un concierto de ringtones.” Es por esto que me parece no solamente increíble, sino también hasta cierto punto irónico el inverso panorama actual en cuanto al apartado sonoro de los videojuegos, no solamente por el soundtrack, sino también por los efectos sonoros que se han convertido en parte de identidad de la llamada comunidad gamer y en material empleado tanto en videos caseros como en programas televisivos ajenos al medio.

Tras tan larga exposición, queda concluir que si bien el apartado sonoro de un videojuego es por norma general algo más bien cosmético que puede sumar o restar puntos, siendo en casos puntuales lo más importante, no podemos desconocer el gran trabajo artístico tras ellos, pues otorgan mucho de la identidad de un título y vamos, como música varias OSTs son una maravilla y hay para todos los gustos. Además, por sí solo ofrece mucho de qué hablar, sea desde lo técnico, histórico o bien anécdotas al respecto. En fin ¿Cuáles son sus bandas sonoras favoritas de juegos?