Perdón si voy días con retraso respecto a la polémica y sinceramente si tuviese que resumir mi opinión con una imagen sería con esto:

Vale, son una sucesión de imágenes en forma de pequeño vídeo, por lo que vale por miles de palabras y es que todo lo que ha armado David Jaffe me parece ridículo, pero por encima de todo cuando suelta la siguiente perla:

Que traducido vendría a decir lo siguiente:

Kena, Metroid y Returnal, todos ellos liderando el camino hacía los juegos super desafiantes. Posiblemente sea la generación NES llegando a lo suyo como diseñadores, pero ODIO ESTA MIERDA. Y no, es una cosa de la edad. ¡Nunca me ha gustado! Pero no era tan desenfrenado, es como si los desarrolladores QUISIERAN alejar a los jugadores

El problema de Jaffe es que él es un narratólogo y para él cualquier esquema en el diseño de un juego que acabe retrasando el contar la historia es para él un problema. Precisamente los juegos de la generación de 8 y 16 bits era difíciles por el hecho que en el hecho de ser un desafío tenían su valor. El teorema del fundador de Atari Nolan Bushnell: fácil de aprender, pero difícil de dominar. Y si, un jugador cualquiera puede coger uno de esos juegos y pasarlo en menos de 20 minutos la gran mayoría, pero en medio había un proceso de aprendizaje que era gratificante.

Y es que el motivo por el cual el juego es cultura es por el hecho que como dice la etimología de la palabra este cultiva nuestra mente en un proceso que nos hace aprender y que acaba siendo satisfactorio, ya que vemos el resultado de nuestros esfuerzos a corto plazo. Este nivel de satisfacción es algo que los narratólogos odian, por el hecho que su objetivo no es otro que el de ver al videojuegos como un cuentacuentos, donde ellos cuentan la historia con muchos niños alrededor y ven esos elementos desafiantes como una barrera a contar una historia.

Se trata del cáncer de la industria, aupados de su mediocridad a ser grandes productores por el hecho de que esto les permite convertir a los videojuegos en productos de Comida rápida que pierden su valor en poco y obligan a los jugadores a pasar otra vez por tienda. ¿Las consecuencias de ello? Las he contado muchas veces, un mercado de segunda mano cuya respuesta no ha sido jamás reconocer el mea culpa, sino crear modelos de negocios cada vez más draconianos e incluso llegar a buscar la eliminación de la propiedad privada del jugador sobre sus juegos, lo que supone la destrucción del derecho de compraventa.

La gente no es imbécil y acabará dejando los videojuegos en general por culpa de los narratólogos, bueno, realmente ya lo están haciendo. Buena parte del éxito de Fortnite y demás juegos como servicio entre las nuevas generaciones es por el hecho que no se convierten en un pisapapeles o algo ocupando memoria de manera inútil en el almacenamiento del PC o la consola. Te venden la moto que son tendencias nuevas y que blablablá, como si fuese algo espontáneo y nadie tuviese nada que ver con esto.

Uno que es perro viejo ya vivió esta mierda, lo que es el segundo crash, cuando la gente a finales de los 80 empezó a cansarse de las basuras que creaba la industria de juegos para ordenador de 8 y 16 bits y dio el salto a las consolas. Aquí no está ocurriendo un salto de plataforma, sino que la gente no quiere saber nada del último bombazo alimentado por estafadores en redes sociales y foros de internet. Es decir, David Jaffe se queja de que no puede vender sus productos de comida rápida como si fuese un restaurante de alto standing si juegos en el que el reto para el jugador es más importante que una mala historia.